Can Monroig y el barrio judío de Inca
Entrada de Can Monroig Foto de Angelo Kaunat

Can Monroig y el barrio judío de Inca

Can Monroig y el barrio judío de Inca

La casona de Can Monroig, ubicada en el número 22 de la calle de Can Valella, también ha sido conocida con el nombre de Can Móra. Este edificio está situado en la judería de Inca, el barrio judío que estaba formado por las manzanas de casas formadas por las calles de Sant Francesc, la Virtud, Can Valella, Pare Cerdà, el Call y la Rosa. La actual casa de dos plantas i datada en el siglo XVI, presenta una fachada formada por un muro liso decorado con pequeñas piedras, parecida a la fachada de Can Siquier. Las aberturas están formadas por diversas ventanas, con excepción del portal de entrada, que está terminado con un arco de medio punto con dovelas de piedra, al igual que la parte inferior de dicha fachada. De la misma manera que en la ya nombrada Can Siquier, en el interior hay algunos restos de época barroca (arcos carpaneles).

Fachada de Can Monroig              Can Monroig en el año 2002

Esta casa estuvo muchos años cerrada y con el paso del tiempo fue deteriorándose, pero hace unos años fue comprada y su nuevos propietarios llevaron a cabo una gran restauración con la que salieron a la luz muchos elementos arquitectónicos que evidenciaron el pasado medieval de la casa.

Los elementos góticos del edificio que hoy en día pueden observarse están formados por una serie de arcos, ojivales y de medio punto, y también algún portal y alguna ventana adintelada. Así pues, el interior de la casa está formado por dos crujías. En la primera crujía hay tres habitaciones perpendiculares a la fachada y separadas por arcos. Es dentro de lo que puede considerarse como la entrada de la casa, donde en la pared izquierda destaca un arco carpanel de época barroca y, seguidamente, un gran arco ojival de piedra de época medieval. En la parte derecha destaca un arco de medio punto y encalado que da paso a una estancia en la cual también destaca un arco ojival cegado. La primera crujía queda separada de la segunda mediante un muro en el que se abre un portal adintelado de acceso entre las dos crujías y, en su lado derecho, una ventana acabada en un arco de medio punto que muy probablemente también sea de época medieval debido a la gran semejanza con otros portales y ventanas encontrados en otros edificios góticos de la época (Palacio de la Almudaina, Palacio de los Reyes de Mallorca de Sineu, Torre dels Enagistes de Manacor, etc.). Tampoco no se descarta que en otro tiempo pudiera haber sido un portal.

En la segunda crujía y en el muro izquierdo se abre un portal de piedra adintelado con el dintel de madera, a continuación una ventana cuadrada y finalmente un portal de piedra, ahora adintelado, pero que originalmente estuvo acabado por un arco de medio punto, igual que el que se sitúa en el muro de separación entre las dos crujías. Por su forma y situación, pensamos que también se tratan de restos medievales. En la parte posterior de la casa está situado el patio y en la parte izquierda hay un espacio abierto por un arco carpanel de época barroca, del que destaca su parte interior, ya que vemos como anteriormente existió otro anterior a él, también carpanel, y todavía otro más antiguo, que por la colocación de las piedras debió de ser apuntado. Además, en el lado derecho todavía puede verse el arranque de lo que debió ser el nervio de la bóveda de crucería. Al otro lado del arco, en el muro del fondo, queda bien marcada la forma del arco ojival y, debido a la achura del espacio, podemos pensar que se trataba de un espacio cubierto por dos tramos con bóveda de crucería.

Una vez descubiertos estos restos arquitectónicos y teniendo fechada la judería en el siglo XIV, lugar dónde se sitúa la casa, es fácil pensar que estamos hablando de unos restos góticos que muy probablemente datan de este mismo siglo o del XIII.

Además de estos descubrimientos, con la restauración de la casa se levantó todo el suelo y también se encontraron toda una serie de elementos muy interesantes. Así, cabe destacar que, en la parte derecha de la entrada, se encontró un antiguo horno que estaba enterrado bajo el nivel de la calle, lo mismo que toda una serie de cubas y depósitos de piedra repartidos toda la casa y conectados entre ellos mediante tuberías hechas de barro. Aparte, se sabe que la casa también disponía de una bodega y todavía se conserva una cisterna. En el patio también hay dos depósitos, uno más grande que el otro. En el pequeño, se encontraron unos peldaños por los cuáles se podía acceder a su interior y dentro del depósito, se encontró un grifo de bronce con decoración antropomorfa (dos ojos y una nariz). A diferencia de los restos arquitectónicos formados por los diversos arcos, en el caso del descubrimiento del horno, de los diferentes depósitos, cisternas y pozos, no nos atrevemos a datarlos, ya que hasta la actualidad no han sido estudiados arqueológicamente y, por tanto, no disponemos de fechas convincentes que nos permitan saber ni cuál era su uso ni cuándo fueron construidos. Además, también se debe tener en cuenta que Can Monroig es una casa en la cual se han llevado a cabo muchas transformaciones y ampliaciones a lo largo de los siglos, cosa que dificulta todavía más su estudio. Pero, a pesar de todo, hay que tener en cuenta algunas fechas suficientemente importantes que en un futuro y después de un apropiado estudio arqueológico, podrían ayudar a descifrar estos elementos descubiertos. Así pues, una vez más, tenemos que destacar el hecho de que la casa se encuentra situada en el que durante el siglo XIV fue la judería de Inca. Por eso, creemos necesario apuntar algunos datos bibliográficos sobre los judíos en Mallorca, en Inca, y sobre la erección de nuestra judería, sin olvidar la judería de Palma.

La judería de Inca

Es preciso buscar los orígenes de la presencia de judíos en Mallorca en el siglo V, tanto por lo que se refiere a Mallorca como por lo que se refiere a Menorca ya que así lo documenta una carta del obispo Severo el año 417. También, y gracias a diversas fuentes, sabemos que durante la dominación islámica de la isla (902-1229) también existía una importante comunidad de judíos. Así pues, cuando Jaume I conquistó Mallorca en 1229 ya se encontró con una importante comunidad judía en la ciudad de Palma, pero también en otros lugares de la Part Forana como Inca, Petra, Montuïri, Felanitx, Sineu, Alcúdia, Sóller y Pollença. La comunidad judía de Inca ya aparece documentada el año 1232, cuando Jaume I otorga retribuciones a los judíos de Inca, de la Almudaina de Gomara (Palma), de Petra i de Montuïri. Un documento de 1240 confirma la presencia de judíos en Mallorca, haciéndoles concesión de protección real, privilegio que confirmó el mismo rey el año 1247.

Disponemos de más documentación referente a la comunidad judía de Inca durante los años que conforman el siglo XIV. Estas fechas están documentadas en los libros de “morabatí” de los años 1329 y 1336. También sabemos que durante estos años los judíos de Inca todavía no disponían de un barrio (judería) para vivir en él todos juntos, sino que habitaban repartidos en diferentes lugares de la villa. En cambio, sí que disponían de una buena organización bajo la institución judía llamada aljama, que era aprobada por el rey y constaba de consejeros, secretarios y procuradores, además de disfrutar de cierta independencia pública. En el año 1346, y a consecuencia de los importantes y constantes enfrentamientos entre algunos de los miembros de la comunidad judía y de la comunidad cristiana, el rey Pedro el Ceremonioso mandó levantar una judería para la villa de Inca. A pesar de la decisión real y a causa del gran descenso de población judía después de la peste del 1348, no fue hasta el 1372 cuando se estableció definitivamente la judería de Inca, aunque en el año 1353 los jurados de Inca ya habían pedido al gobernador que se constituyera un barrio judío y éste lo asignó en un lugar situado en el barrio de Sant Bartomeu, concretamente en la calle de Martí Metge, pero el lugar no gustó a los judíos a causa del mal estado de las casas, muchas de las cuales estaban en ruina, y apelaron al señor rey para que les concediera otro lugar donde establecerse. Finalmente el rey Pedro IV de Aragón, como ya hemos visto anteriormente, en el año 1375 les concedió un nuevo lugar situado en la llamada calle d’en Pascolet, situada en el barrio de Sant Francesc.

El asalto a la judería en 1391

La judería de Inca, siguiendo un caso semejante al de Palma, estaba rodeado de un muro y cerrado por dos puertas, una de ellas muy probablemente en la calle de Sant Francesc, ya que así consta en los documentos de 1372, dónde los judíos  piden que uno de los portales "sia fet al carrer de Sant Francesc". A pesar de todo, que los judíos tuvieran su propio barrio cerrado del resto de la villa no bastó para parar los enfrentamientos y asaltos a las casas judías por parte de los cristianos, y en 1391 se asaltaron las juderías de Palma e Inca. Los cristianos llevaron a cabo diferentes altercados mediante los cuales perpetraron numerosos actos de pillaje y destrucción, asesinaron un gran número de judíos (en referencia a Inca, los documentos hablan de una exterminación casi total) e incendiaron casas y tiendas de la judería, dejando arrasado el barrio entero.

volviendo a Can Monroig

Como conclusión final y habiendo situado la casa de Can Monroig dentro de lo que fuera la judería inquense, una última observación nos lleva hasta el arco ojival que se ubica en la entrada de la casa. En la parte posterior de este arco, todavía pueden verse  restos de mugre y una fotografía del mismo arco, hecha justo antes de su limpieza, nos enseña que cuando fue descubierto, los restos de mugre se repartían a lo largo de él. En la segunda crujía de la casa, seguidamente al portal que le da acceso, a mano izquierda hay otro portal adintelado en el cuál se observa que su dintel está totalmente quemado. Estos restos quemados tienen que ser forzosamente fruto de un incendio importante ocurrido en la casa y el hecho de que se encuentren en unos restos arquitectónicos de época gótica nos hace pensar que pudieran estar relacionados directamente con el asalto de la judería de 1391, ya que aparece documentado en la Història de Mallorca de Pere Xamena que durante los altercados se quemaron casas y tiendas También hay que destacar el primer volumen de la Història de Mallorca editada por la Editorial Moll, que afirma que les “classes baixes” de la ciutat s’uniren amb els pagesos assaltant el Call, cremant les cases i assassinant uns 300 jueus (…) El mateix atemptat havia sofert el Call d’Inca.

Guillem Alexandre Reus i Planells Historiador del arte

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