Cumplimos veinte años
Noëlle Y Robert, Taller de restauración en Llubí, 1997

Cumplimos veinte años

Hace unas semanas caímos en la cuenta de que este año cumplimos veinte como empresa dedicada a la decoración, ya que a finales de 1997, tras dejar un taller de restauración de muebles que teníamos en llubí, abrimos una tienda de decoración en Pollensa.


Taller en Llubí
Robert y Noëlle, taller de restauración, LLubí 1996
En Pollentia decoración vendíamos antigüedades, muebles y puertas con policromía original, así como telas y tapices tejidos en un telar manual.

pollentia decoración
Pollentia decoración, aprox 1998


Comprábamos muebles antiguos en el norte de España y en Francia; teníamos verdadera debilidad por los muebles pintados en origen, cuyos colores, en muchas ocasiones, aparecían debajo de varias capas de pintura y suciedad.
Fuimos ampliando nuestra oferta a los materiales antiguos como la terracota, la losa de piedra y las puertas de época que localizábamos por toda España.
En Pollensa descubrimos el mundo de la restauración y construcción de casas. Recuerdo que cuando íbamos a alguna vivienda a entregar un mueble, nos llamaba la atención el hecho de que éstas, una vez restauradas, perdiesen su aspecto antiguo y personalidad. Nos horrorizaban los acabados de las paredes con cemento portland y pintura plástica, los suelos con materiales nuevos y las fachadas sin carácter.



Restauración de unas puertas de época
Restaurando una puerta policromada para la decoración de una casa de París


En una casa de construcción nueva en el valle de Campanet , en cuya decoración colaborábamos localizando suelos de terracota antigua y puertas de época, empezamos a utilizar morteros de cal; y el motivo fue puramente estético: al propietario no le gustaban la textura y el aspecto de las paredes de cemento, y nosotros le propusimos utilizar un mortero de cal "a la antigua" que habíamos visto en un catálogo de restauración. En aquel momento sabíamos bien poco sobre las cualidades y propiedades de la cal, que descubriríamos más adelante, lo que nos atrajo fue el concepto "a la antigua", tan sugerente para nosotros.



Casa en el valle de Campanet
Casa en el valle de Campanet


Con los años fuimos ampliando nuestros conocimientos en construcción de casas utilizando materiales ecológicos tradicionales y materiales antiguos recuperados. Restauramos varias propiedades en Mallorca como Can Mos o nuestra propia casa en Inca, Can Monroig, que con el tiempo se convertiría en nuestro estandarte.
En el año 2007 decidimos cerrar la tienda de Pollensa, en aquel momento estábamos restaurando una casa en el pueblo, Can fábregas  y tener una tienda abierta al público seis días a la semana nos quitaba mucho tiempo. En esos diez años habíamos desarrollado un gusto estético muy personal así como un dominio sobre materiales y técnicas que serían la base de nuestros futuros proyectos.




Can Monroig en Inca

Adoptamos el nombre de Can Monroig como nombre comercial de nuestra empresa

La rehabilitación de Can Monroig se hizo con mucha libertad, usando materiales que nos gustaban, abriendo espacios, creando volúmenes sorprendentes.Tras cinco años de obras y mucho esfuerzo, en noviembre del 2009 y coincidiendo con el "Dimecres Bo" inauguramos Can Monroig con una fiesta a la que invitamos a algunos amigos; durante el "Dijous Bo"(fiesta principal de Inca)abrimos la casa al público, y nos sorprendió gratamente el número de personas que acudieron ese día a verla.



Inauguración de Can Monroig
Robert el día de la inauguración de Can Monroig, 2009

Los siguientes años fueron difíciles, habíamos instalado nuestro estudio en la casa de Inca, a pocos kilómetros de Pollensa, pero practicamente tuvimos que empezar de cero. Nos sentíamos orgullosos del trabajo realizado y queríamos darlo a conocer, pero por entonces, en plena crisis económica, los proyectos se anulaban y estábamos en un lugar al que la gente no venía. Fue así como empezamos a organizar comidas con artistas, exposiciones, obras de teatro, conciertos, etc.

En este lugar de reminiscencias judías y musulmanas, espacios casi orgánicos de paredes de tierra y cal, con una decoración contemporánea y gamberra; la cultura y el arte se instalaron con naturalidad, como si el espacio les perteneciera, como si Can Monroig no pudiera vivir sin ellos.


Representación de Bernarda Alba en Can Monroig
Representación de Bernarda Alba en Can Monroig 2010


Por motivos profesionales, en el año 2012 nos marchamos unos meses a vivir a Camerún donde debíamos desarrollar el proyecto de construcción sostenible de dos viviendas. La propuesta no tuvo continuidad, pero la experiencia fue inolvidable.


Proyecto en Camerún
Proyecto en Camerún

Volvimos de Camerún en el 2013 con ganas de seguir luchando en Mallorca y apostar por nuestro proyecto de arquitectura sostenible. Especializados en la restauración de casas antiguas, con un concepto decorativo propio, singular y de mucha personalidad, los últimos cuatro años han sido de reafirmación en nuestra manera de trabajar. Nuestros últimos proyectos, como la restauración de una casa payesa en Vilafranca, la transformación de una casa de campo en Buger  o los acabados de interior de una casa en Bunyola, son una buena referencia.

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Recuperación de la fachada original
Recuperando los colores originales de la fachada original


Casa en Vilafranca
Restauración de una casa en Vilafranca


Interiores
Interior en Bunyola

En la decoración de interiores tenemos una visión contemporánea con un punto atrevido y gamberro que a veces roza la provocación, algunas revistas como AD lo llaman estilo anti chic. Para nosotros es algo espontáneo que nace de la simbiosis entre antigüedades, pátinas, pintura, arte, arte callejero, vintage, materiales nobles y diseño. Nuestro showroom es un buen ejemplo de ello.



showroom de Can Monroig
El showroom de Can Monroig



Noëllechair
Noëlle Chair

Quisiera pensar que el trabajo que realizamos Robert y yo desde hace veinte años puede llegar a trascender, aunque solo sea a nivel estético, como pequeña aportación a la protección del patrimonio doméstico de Mallorca.

Texto: Marie-Noëlle Ginard Féron
Fotos:Robert López Hinton
Enero 2017
Can Monroig, enero 2017