canmonroig

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The wonderful world of Can Monroig/abc Mallorca

You never know exactly what to expect inside. Can Monroig is a prime example. When you stand in front of the large house built with natural stone and rammed earth, which is hidden somewhere in the maze of Inca´s old town, you would never guess what is waiting behind the heavy wooden entrance doors.

Robert López Hinton and Marie-Noëlle Ginard surely felt the same fourteen years ago, when they first stood in front of the plain entrance to Can Monroig – but their way there was definitely no coincidence.

abc mallorca

The Spanish-English López and the Spanish-French Ginard met at the beginning of the ’90s on a photography course in Palma. In 1993, the couple opened an antiques workshop in the capital and a few years later they were running a textile studio in Sineu, as well as a restoration centre in Llubí.
From there, they moved to Pollensa at the end of the ‘90s and opened a décor and restoration business that specialized in antique furniture, doors and reclaimed materials.

In search of a workshop where Ginard and López could live, as well as show their customers the restoration materials and furniture they mainly build themselves, they finally got to Inca. “At that stage, Can Monroig had been uninhabited for many years,” Robert remembers.
Any other person would have probably turned on their heels at the sight of the neglected rooms where the plaster was crumbling in heaps from the walls.
But the artistic couple did not shy away, thanks to the fact that they were used to quite a few monstrosities after years of working in the restoration sector.

“We knew after just a few minutes of inspecting the place that Can Monroig would be our new home,” says Marie-Noëlle.
During the following restoration works on the house, which took almost five years, Ginard and López revealed several architectural curiosities. When they excavated the grounds of the house, they found an antique kiln, which likely dates back to the Moorish period. While working the walls in the lower entrance area, a huge gothic stone arch emerged.
The former water cistern of the house was opened up at the bottom and painted blue on the inside and, by means of a few preserved remains, Ginard and Lopéz reconstructed big parts of the floor with flagstones and other reclaimed stones.
Those who step through the heavy wooden doors of Can Monroig today should come prepared. The research the owners did, revealed that the house was most likely built upon the remains of the former Jewish quarter of Inca, which dates back to the 14th century.
As all storey ceilings were removed during the restoration process, the place now resembles more a cave than an accommodation. Over the years, the couple filled this ‘cave’ with a wonderful cabinet of curiosities, comprising every possible piece of art and furniture.
Therefore, you can find numerous recuperated furniture such as sofas painted with graffiti, disused stage lights, a petrol pump, several crucifixes laminated with dolls, African masks, stone sculptures, and other art or deco pieces which are either homemade or brought back from travels.

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However, Can Monroig is not only a colourful 500sqm mix of living space, workshop, studio, showroom and art gallery, but also for a few years now a location for different cultural events like projections, concerts, and performances.
They take place in the accessible underground, where some renowned international musicians, like the Canadian singer Geeta Pearson, performed.

Can Monroig does not have a regular events calendar which is determined way in advance.
"Many events happen rather spontaneously, but are announced on our web and Facebook page with sufficient time upfront,” Ginard explains. She and López would like to dedicate more time to the organisation of cultural and art events.
We cannot rely only on that to make a living,” Robert says. Therefore, the couple also earns their living by carrying out complete design projects for properties. There, they mainly attach importance to two things: an unusual decoration and aesthetic, in combination with traditional and sustainable techniques.
"We provide our customers with projects of unique and recycled materials, like old terracotta tiles, flagstones, natural stone masonry or antique doors. We work exclusively with natural colours, lime mortars, and other natural and sustainable building materials,” López explains.
This concept also applies to Can Monroig of course, which – for Marie-Noelle Ginard and Robert López Hinton – has turned into much more than a home in the course of time. “With Can Monroig, we keep writing our story that started 20 years ago with the search for new experiences.
"A story of life, experiments, learning from mistakes and taking risks. And as cultural troublemakers, who also fight for the renaissance of a beauty that not many people know and very few understand,” Ginard says.

Text: Andreas John
Abc Mallorca september /2016

Casa de Pueblo en Pollensa

Esta casa pertenece a una familia inglesa que pasa largas temporadas en Mallorca y que siente especial predilección por la zona de Pollensa. Tras muchos años residiendo en una casa de construcción nueva en las afueras del pueblo, enamorados de éste, del buen ambiente que se respira a lo largo de todo el año, de las tiendas y restaurantes con encanto, del mercado del domingo; del buen “feeling” entre mallorquines y extranjeros que se da en Pollensa como en ningún otro sitio, decidieron adquirir una casa antigua en el interior del pueblo. Encargaron el proyecto de restauración e interiorismo a Robert López-Hinton y Marie-Noëlle Ginard de Can Monroig ya que conocían su experiencia en restauración de casas antiguas, conocimiento en técnicas y materiales y su gran compromiso con la sostenibilidad en la construcción.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Esta vivienda que se reconstruyó conservando los volúmenes y la tipología originales, consta de planta baja, primer piso y altillo.

Debido al deterioro y al mal estado de la casa, sólo se pudo mantener en pie la fachada. Las tabiquerías interiores eran de marés con poco grosor y baja calidad, por lo que no merecía la pena mantener estas paredes. Sin embargo, la consigna era crear una atmósfera de casa antigua, con sus materiales, sus pátinas y su carácter. Así que durante el desmonte se tomó mucho cuidado en recuperar materiales como la baldosa mallorquina, la libaña de marés o la baldosa hidráulica. La nueva tabiquería de bloque de ladrillo se recubrió con morteros de cal y aislantes naturales, lo que confiere a la casa un grado de aislamiento y confort térmico importante.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La fachada original, de tierra, cal y piedra parcialmente vista, se revocó siguiendo la tipología propia del pueblo de Pollensa, para lo cual se analizó la granulometría y composición del mortero antiguo. El resultado es una fachada estéticamente impecable pero que además respira, creando en el interior un ambiente sano y confortable. Los suelos se embaldosaron con terracota antigua y en algunas habitaciones se utilizó la baldosa mallorquina original de la casa. En la zona del altillo, un espacio abierto donde conviven dormitorio, salón y baño, los suelos se realizaron con mortero de cal a semejanza de los antiguos “trespols de calç” mallorquines.

Para dar un carácter "orgánico" a las paredes, evitar líneas y ángulos rectos y recuperar el aspecto original, todas las paredes se realizaron a mano, consiguiendo unos efectos armónicos y con mucho carácter.

Las paredes y las duchas de los baños , así como las paredes de la cocina, están hechos con la técnica del tadelakt , un revestimiento natural a base de cales especiales, brillante, liso, resistente al agua con propiedades antisépticas y bioclimáticas. Utilizando al máximo los materiales rescatados durante el derribo de la antigua vivienda, se fabricaron bancos y asientos de marés para el salón y el patio, así como para algunas de las tabiquerías interiores. En todo momento el marés se trabajó a mano buscando un aspecto artesanal, incluso irregular. Las puertas interiores se hicieron en madera de pino y posteriormente se pintaron buscando el efecto de policromía antigua.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

Los muebles de cocina y cuartos de baño, fueron diseñados por Robert López Hinton y realizados en hierro. La pátina en color verde de la cocina o color óxido en los baños, es obra de Marie-Noëlle Ginard, especializada en estos trabajos de pintura decorativa. El propietario de la vivienda dio total libertad a Can Monroig para la selección del mobiliario, lo que aprovecharon para crear un ambiente personal y exclusivo. Muebles antiguos y vintage conviven con mesas o sofás realizados en roble antiguo; apliques de luz, obra de un escultor local, con librerías de hierro habitadas por “action men” y botellas antiguas encontradas en un rastrillo. Camas de hierro con restos de policromía y butacas danesas de los años sesenta.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La calidez la aportan los tejidos artesanales en cortinas y textiles que provienen de los talleres Vicenç de Pollensa o Bujosa en Santa María. Como anécdota, contar que en la fachada de la casa se ha mantenido un gran portal de marés que servía de acceso a los establos. Para no perder luminosidad se sustituyó el portón de madera por uno de cristal y hierro, dejando a la vista el interior de la casa y un pequeño pero bonito jardín. Los transeúntes que pasean por esta callejuela de Pollensa, ya sean locales o extranjeros, siempre se asoman para contemplar la casa o como sus habitantes desayunan por la mañana. En definitiva, una casa pensada para una familia inglesa que busca un poco de paz y equilibrio en Mallorca.En prensa.

Can Fábregas

Esta casa pertenece a una familia inglesa que pasa largas temporadas en Mallorca y que siente especial predilección por la zona de Pollensa. Tras muchos años residiendo en una casa de construcción nueva en las afueras del pueblo, enamorados de éste, del buen ambiente que se respira a lo largo de todo el año, de las tiendas y restaurantes con encanto, del mercado del domingo. Y del buen “feeling” entre mallorquines y extranjeros que se da en Pollensa como en ningún otro sitio, decidieron adquirir una casa antigua en el interior del pueblo. Encargaron el proyecto de restauración e interiorismo a Robert López-Hinton y Marie-Noëlle Ginard de Can Monroig ya que conocían su experiencia en restauración de casas antiguas, conocimiento en técnicas y materiales y su gran compromiso con la sostenibilidad en la construcción.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Esta vivienda que se reconstruyó conservando los volúmenes y la tipología originales, consta de planta baja, primer piso y altillo.

Debido al deterioro y al mal estado de la casa, sólo se pudo mantener en pie la fachada. Las tabiquerías interiores eran de marés con poco grosor y baja calidad, por lo que no merecía la pena mantener estas paredes. Sin embargo, la consigna era crear una atmósfera de casa antigua, con sus materiales, sus pátinas y su carácter. Así que durante el desmonte se tomó mucho cuidado en recuperar materiales como la baldosa mallorquina, la libaña de marés o la baldosa hidráulica. La nueva tabiquería de bloque de ladrillo se recubrió con morteros de cal y aislantes naturales, lo que confiere a la casa un grado de aislamiento y confort térmico importante.

Para dar un carácter "orgánico" a las paredes, evitar líneas y ángulos rectos y recuperar el aspecto original, todas las paredes se realizaron a mano, consiguiendo unos efectos armónicos y con mucho carácter.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La fachada original, de tierra, cal y piedra parcialmente vista, se revocó siguiendo la tipología propia del pueblo de Pollensa, para lo cual se analizó la granulometría y composición del mortero antiguo. El resultado es una fachada estéticamente impecable pero que además respira, creando en el interior un ambiente sano y confortable. Los suelos se embaldosaron con terracota antigua y en algunas habitaciones se utilizó la baldosa mallorquina original de la casa. En la zona del altillo, un espacio abierto donde conviven dormitorio, salón y baño, los suelos se realizaron con mortero de cal a semejanza de los antiguos “trespols de calç” mallorquines. Las paredes y las duchas de los baños , así como las paredes de la cocina, están hechos con la técnica del tadelakt , un revestimiento natural a base de cales especiales, brillante, liso, resistente al agua con propiedades antisépticas y bioclimáticas. Utilizando al máximo los materiales rescatados durante el derribo de la antigua vivienda, se fabricaron bancos y asientos de marés para el salón y el patio, así como para algunas de las tabiquerías interiores. En todo momento el marés se trabajó a mano buscando un aspecto artesanal, incluso irregular. Las puertas interiores se hicieron en madera de pino y posteriormente se pintaron buscando el efecto de policromía antigua.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

Los muebles de cocina y cuartos de baño, fueron diseñados por Robert López Hinton y realizados en hierro. La pátina en color verde de la cocina o color óxido en los baños, es obra de Marie-Noëlle Ginard, especializada en estos trabajos de pintura decorativa. El propietario de la vivienda dio total libertad a Can Monroig para la selección del mobiliario, lo que aprovecharon para crear un ambiente personal y exclusivo. Muebles antiguos y vintage conviven con mesas o sofás realizados en roble antiguo; apliques de luz, obra de un escultor local, con librerías de hierro habitadas por “action men” y botellas antiguas encontradas en un rastrillo. Camas de hierro con restos de policromía y butacas danesas de los años sesenta.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La calidez la aportan los tejidos artesanales en cortinas y textiles que provienen de los talleres Vicenç de Pollensa o Bujosa en Santa María. Como anécdota, contar que en la fachada de la casa se ha mantenido un gran portal de marés que servía de acceso a los establos. Para no perder luminosidad se sustituyó el portón de madera por uno de cristal y hierro, dejando a la vista el interior de la casa y un pequeño pero bonito jardín. Los transeúntes que pasean por esta callejuela de Pollensa, ya sean locales o extranjeros, siempre se asoman para contemplar la casa o como sus habitantes desayunan por la mañana. En definitiva, una casa pensada para una familia inglesa que busca un poco de paz y equilibrio en Mallorca.En prensa.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

Can Fabregas antes

Can Fabregas después

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