Can Lluïsso

De la casa de Can Lluïsso vell nos quedamos con el baño en planta baja. Era la vieja pocilga con techo bajo, paredes de piedra y tierra; se adivinaban los restos de un antiguo forjado de caña muy habitual en las dependencias más austeras de las casas payesas mallorquinas  o en lo que en Mallorca llamamos "La sala", desván situado en la última planta donde se guardaban los tomates secos, patatas, hortalizas, se colgaban las sobrasadas o  almacenaban conservas.

Reconstruimos esta caseta de piedra para convertirla en un cuarto de baño recuperando materiales procedentes de la obra como piedras o tierra; un artesano local nos suministró cañas cortadas a luna de enero, lo que asegura su conservación a largo plazo, con las que realizamos el forjado de la cubierta. Las paredes y los suelos están realizados con la técnica del tadelakt en color siena para mantener el ambiente original. El lavabo de cerámica es de un artesano de la isla.

Podemos decir que la restauración de la antigua pocilga es construcción Km0, algo que habitualmente es difícil de conseguir.


Forjado de caña


paredes de tierra

Forjado de caña

Cuarto de baño km0

Toda la casa se ha rehabilitado usando materiales naturales y tradicionales, siempre buscando recuperar su esencia. Buen ejemplo de ello son las fachadas que se han reintegrado igualando los paños originales que se mantenían en buen estado, analizando materiales y colores hasta conseguir una apariencia respetuosa con la construcción antigua y su entorno.

Antes
 


Durante la restauración



Después de la restauración

 

Casa de Campo en Buger

Esta casa situada en la comarca del Raiguer en Mallorca había sido rehabilitada y acondicionada en varias ocasiones en las últimas décadas, a medida que las necesidades de la familia propietaria de la misma iban creciendo. En los años sesenta construyeron un anexo pegado a la casa antigua. Revocaron una de las fachadas con mortero de cemento, levantaron un porche con vigas de hormigón, pintaron el portal de marés con pintura plástica de color salmón, etc. y descuidaron el estado de las cubiertas de teja árabe o las fachadas laterales que conservaban parte del mortero original ya muy degradado. 
La restauración consistió en reconstruiir la cubierta, aislándola usando materiales naturales, sanear las paredes exteriores recuperando los revestimientos antiguos a base de cal y reproduciendo los esgrafiados y las pátinas antiguas.
Finalmente diseñamos dos cocinas fabricadas por artesanos locales.

la fachada antes de restaurar

Fachada de la casa antes de la restauración

Fachada con restos de esgrafiados antes de restaurar Proceso de Restauración



Fachada con restos de esgrafiados antes de restaurar
Una de las paredes exteriores antes de restaurar.


El canal de barro estaba estropeado y la humedad había deteriorado notablemente el mortero de cal que en buena parte de la fachada se había sustituido por mortero de cemento.
En algunas zonas se apreciaban esgrafiados que decoraban antiguamente esta fachada.



Proceso de Restauración
Retiramos el cemento que cubría  las viejas paredes de piedra y arcilla que creaba humedad y malos olores.



retirando el cemento de la fachada
Picamos el cemento que cubría la pared de la fachada principal



portal encalado
Restaurando el portal de pieda de marés apareció un encalado de color almagre original y decidimos recuperarlo.



esgrafiado
Reprodujimos los esgrafiados de una de las paredes exteriores sobre un revoco de mortero de cal,
imitando el envejecimiento y la pátina.



 pared esgrafiada
Canal de barro para la recogida de lluvia y pared esgrafiada por Marie-Noëlle Ginard



cubierta restaurada
Cubierta aislada con morteros de cal y materiales naturales, recuperando las tejas antiguas.


fachada antes y despues
Una de las fachadas de la casa antes y después:
Restauramos la fachada usando unicamente morteros de cal y las pátinas adecuadas buscando los colres de la zona.



Buger despues

Restauramos de las vigas y recuperamos puertas antiguas, En paredes y  suelos usamos morteros de cal



cocina
Diseñamos los muebles de cocina realizados en hierro y madera roble macizo.
Paredes de tadelakt, suelo de "trespol" antiguo restaurado.


   Antes


   Durante


   Después


Casa de Pueblo en Pollensa

Esta casa pertenece a una familia inglesa que pasa largas temporadas en Mallorca y que siente especial predilección por la zona de Pollensa. Tras muchos años residiendo en una casa de construcción nueva en las afueras del pueblo, enamorados de éste, del buen ambiente que se respira a lo largo de todo el año, de las tiendas y restaurantes con encanto, del mercado del domingo; del buen “feeling” entre mallorquines y extranjeros que se da en Pollensa como en ningún otro sitio, decidieron adquirir una casa antigua en el interior del pueblo. Encargaron el proyecto de restauración e interiorismo a Robert López-Hinton y Marie-Noëlle Ginard de Can Monroig ya que conocían su experiencia en restauración de casas antiguas, conocimiento en técnicas y materiales y su gran compromiso con la sostenibilidad en la construcción.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Esta vivienda que se reconstruyó conservando los volúmenes y la tipología originales, consta de planta baja, primer piso y altillo.

Debido al deterioro y al mal estado de la casa, sólo se pudo mantener en pie la fachada. Las tabiquerías interiores eran de marés con poco grosor y baja calidad, por lo que no merecía la pena mantener estas paredes. Sin embargo, la consigna era crear una atmósfera de casa antigua, con sus materiales, sus pátinas y su carácter. Así que durante el desmonte se tomó mucho cuidado en recuperar materiales como la baldosa mallorquina, la libaña de marés o la baldosa hidráulica. La nueva tabiquería de bloque de ladrillo se recubrió con morteros de cal y aislantes naturales, lo que confiere a la casa un grado de aislamiento y confort térmico importante.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La fachada original, de tierra, cal y piedra parcialmente vista, se revocó siguiendo la tipología propia del pueblo de Pollensa, para lo cual se analizó la granulometría y composición del mortero antiguo. El resultado es una fachada estéticamente impecable pero que además respira, creando en el interior un ambiente sano y confortable. Los suelos se embaldosaron con terracota antigua y en algunas habitaciones se utilizó la baldosa mallorquina original de la casa. En la zona del altillo, un espacio abierto donde conviven dormitorio, salón y baño, los suelos se realizaron con mortero de cal a semejanza de los antiguos “trespols de calç” mallorquines.

Para dar un carácter "orgánico" a las paredes, evitar líneas y ángulos rectos y recuperar el aspecto original, todas las paredes se realizaron a mano, consiguiendo unos efectos armónicos y con mucho carácter.

Las paredes y las duchas de los baños , así como las paredes de la cocina, están hechos con la técnica del tadelakt , un revestimiento natural a base de cales especiales, brillante, liso, resistente al agua con propiedades antisépticas y bioclimáticas. Utilizando al máximo los materiales rescatados durante el derribo de la antigua vivienda, se fabricaron bancos y asientos de marés para el salón y el patio, así como para algunas de las tabiquerías interiores. En todo momento el marés se trabajó a mano buscando un aspecto artesanal, incluso irregular. Las puertas interiores se hicieron en madera de pino y posteriormente se pintaron buscando el efecto de policromía antigua.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

Los muebles de cocina y cuartos de baño, fueron diseñados por Robert López Hinton y realizados en hierro. La pátina en color verde de la cocina o color óxido en los baños, es obra de Marie-Noëlle Ginard, especializada en estos trabajos de pintura decorativa. El propietario de la vivienda dio total libertad a Can Monroig para la selección del mobiliario, lo que aprovecharon para crear un ambiente personal y exclusivo. Muebles antiguos y vintage conviven con mesas o sofás realizados en roble antiguo; apliques de luz, obra de un escultor local, con librerías de hierro habitadas por “action men” y botellas antiguas encontradas en un rastrillo. Camas de hierro con restos de policromía y butacas danesas de los años sesenta.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La calidez la aportan los tejidos artesanales en cortinas y textiles que provienen de los talleres Vicenç de Pollensa o Bujosa en Santa María. Como anécdota, contar que en la fachada de la casa se ha mantenido un gran portal de marés que servía de acceso a los establos. Para no perder luminosidad se sustituyó el portón de madera por uno de cristal y hierro, dejando a la vista el interior de la casa y un pequeño pero bonito jardín. Los transeúntes que pasean por esta callejuela de Pollensa, ya sean locales o extranjeros, siempre se asoman para contemplar la casa o como sus habitantes desayunan por la mañana. En definitiva, una casa pensada para una familia inglesa que busca un poco de paz y equilibrio en Mallorca.

 Durante la restauración



Después de la restauración

Can Fábregas

Esta casa pertenece a una familia inglesa que pasa largas temporadas en Mallorca y que siente especial predilección por la zona de Pollensa. Tras muchos años residiendo en una casa de construcción nueva en las afueras del pueblo, enamorados de éste, del buen ambiente que se respira a lo largo de todo el año, de las tiendas y restaurantes con encanto, del mercado del domingo. Y del buen “feeling” entre mallorquines y extranjeros que se da en Pollensa como en ningún otro sitio, decidieron adquirir una casa antigua en el interior del pueblo. Encargaron el proyecto de restauración e interiorismo a Robert López-Hinton y Marie-Noëlle Ginard de Can Monroig ya que conocían su experiencia en restauración de casas antiguas, conocimiento en técnicas y materiales y su gran compromiso con la sostenibilidad en la construcción.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Esta vivienda que se reconstruyó conservando los volúmenes y la tipología originales, consta de planta baja, primer piso y altillo.

Debido al deterioro y al mal estado de la casa, sólo se pudo mantener en pie la fachada. Las tabiquerías interiores eran de marés con poco grosor y baja calidad, por lo que no merecía la pena mantener estas paredes. Sin embargo, la consigna era crear una atmósfera de casa antigua, con sus materiales, sus pátinas y su carácter. Así que durante el desmonte se tomó mucho cuidado en recuperar materiales como la baldosa mallorquina, la libaña de marés o la baldosa hidráulica. La nueva tabiquería de bloque de ladrillo se recubrió con morteros de cal y aislantes naturales, lo que confiere a la casa un grado de aislamiento y confort térmico importante.

Para dar un carácter "orgánico" a las paredes, evitar líneas y ángulos rectos y recuperar el aspecto original, todas las paredes se realizaron a mano, consiguiendo unos efectos armónicos y con mucho carácter.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa
Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La fachada original, de tierra, cal y piedra parcialmente vista, se revocó siguiendo la tipología propia del pueblo de Pollensa, para lo cual se analizó la granulometría y composición del mortero antiguo. El resultado es una fachada estéticamente impecable pero que además respira, creando en el interior un ambiente sano y confortable. Los suelos se embaldosaron con terracota antigua y en algunas habitaciones se utilizó la baldosa mallorquina original de la casa. En la zona del altillo, un espacio abierto donde conviven dormitorio, salón y baño, los suelos se realizaron con mortero de cal a semejanza de los antiguos “trespols de calç” mallorquines. Las paredes y las duchas de los baños , así como las paredes de la cocina, están hechos con la técnica del tadelakt , un revestimiento natural a base de cales especiales, brillante, liso, resistente al agua con propiedades antisépticas y bioclimáticas. Utilizando al máximo los materiales rescatados durante el derribo de la antigua vivienda, se fabricaron bancos y asientos de marés para el salón y el patio, así como para algunas de las tabiquerías interiores. En todo momento el marés se trabajó a mano buscando un aspecto artesanal, incluso irregular. Las puertas interiores se hicieron en madera de pino y posteriormente se pintaron buscando el efecto de policromía antigua.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

Los muebles de cocina y cuartos de baño, fueron diseñados por Robert López Hinton y realizados en hierro. La pátina en color verde de la cocina o color óxido en los baños, es obra de Marie-Noëlle Ginard, especializada en estos trabajos de pintura decorativa. El propietario de la vivienda dio total libertad a Can Monroig para la selección del mobiliario, lo que aprovecharon para crear un ambiente personal y exclusivo. Muebles antiguos y vintage conviven con mesas o sofás realizados en roble antiguo; apliques de luz, obra de un escultor local, con librerías de hierro habitadas por “action men” y botellas antiguas encontradas en un rastrillo. Camas de hierro con restos de policromía y butacas danesas de los años sesenta.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

La calidez la aportan los tejidos artesanales en cortinas y textiles que provienen de los talleres Vicenç de Pollensa o Bujosa en Santa María. Como anécdota, contar que en la fachada de la casa se ha mantenido un gran portal de marés que servía de acceso a los establos. Para no perder luminosidad se sustituyó el portón de madera por uno de cristal y hierro, dejando a la vista el interior de la casa y un pequeño pero bonito jardín. Los transeúntes que pasean por esta callejuela de Pollensa, ya sean locales o extranjeros, siempre se asoman para contemplar la casa o como sus habitantes desayunan por la mañana. En definitiva, una casa pensada para una familia inglesa que busca un poco de paz y equilibrio en Mallorca.En prensa.

Can Fabregas
Can Fabregas en Pollensa

Can Fabregas antes

Can Fabregas después

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